martes, 30 de septiembre de 2014

(Nuestra) Poesía.

Ha vuelto a pintar mis uñas de negro.
He cortado mi cabello.
He contraído más deudas
con las estrellas.
Las orugas de mi estomago
han vuelto a ser mariposas.
Mis versos ya no riman
con su nombre.
Mis labios han probado otro sabor
y extrañamente me ha gustado,
que pienso que ahora soy adicta a ellos.
Mis manos han recorrido otro camino,
encontrándose con diferentes puntos
provocando un risa que me deja sin aliento.

Pero inexplicablemente mis letras
se han aferrado a su recuerdo
y mi tinta
aun quiere combinarse con la suya,
porque solo conoce su piel
pero se que solo es costumbre escribirle.

Espero un día 
perderme entre los brazos
de aquel chico, 
que su sonrisa siempre me quite el aliento,
que sus lunares sean la constelación
a la que quiero pertenecer,
que su piel se vuelva mi papel,
sus ojos mis versos 
y sus labios
el comienzo de nuestra poesía.

Y entonces al que le escribía
se convertirá en un recuerdo,
que se correrá de mi piel
cuando mi tinta  y la  tinta de él
estén conociendo el placer de formar
poesía. 

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