miércoles, 19 de agosto de 2015

Ausencia

Aquí estoy después de meses de ausencia
tratando de escribir algo que libere todo lo que siento
esta vez no busco que alguien lo entienda
busco a alguien que lo sienta
tan real como yo.

Me veo en el espejo y no me logro reconocer
veo a alguien frágil y con los lagrimales a punto de explotar
veo a una chica con la mirada perdida
y con una media sonrisa;
y es que he vuelto a aportar por alguien
que no daban ni un duro por mi,
dejando todas mis ilusiones
en aquel bar,
en aquella cama
en aquel motel.

Es por eso que vuelvo a escribir,
mis resacas llevan tu nombre
y en mis pesadillas siempre están tus ojos.

Quiero dejar ir sus promesas,
sus para siempre,
quiero dejar de revisar el teléfono esperando un mensaje suyo,
dejar de sentirme tan sola en esta habitación
donde su esencia sigue,
dejar de ser dependiente de sus llamadas a media noche,
y de sus besos,
solo quiero dejarlo ir.
Muchos dicen que el amor es  una eterna caída,
pero nadie me dijo como debía de aterrizar
sin salir lastimada.

Aquí me tienes
a las cuatro de la tarde
en el bar donde solíamos vernos,
ahora estoy sola
bebiendo cerveza
y escribiéndote esto;
creo que el alcohol ya está haciendo efecto
te he visto entrar al bar,
te has sentado unas mesas más adelante
y entonces
después de tanto tiempo te veo sonreír,
le sonríes a ella.

Pago la cuenta y salgo de ese lugar,
“Valiente”, “Valiente”, “Valiente”
me repito mientras camino a casa,
cierro la puerta
y dejo que las lágrimas fluyan
esperando poder sobrevivir a este naufragio.

A mi naufragio.