viernes, 14 de noviembre de 2014

Solo una vez en la vida fuiste mío.



Cuando la noche cae
y las estrellas se alinean
en tu espalda
me dedico a unir tus lunares
formando la constelación a la que quiero pertenecer
me pregunto cómo sería ser el motivo de tu sonrisa
entonces cierro los ojos
e imagino el sonido de tu risa
en un día de verano,
y sé que solo soy una noche más
pero cariño,
cada vez que te corres en mi poesía
te siento tan mío
que he comenzado a escribirte,
pero es tan difícil llegar a ti.

Mientras te veo dormir me pregunto
¿quién será el primero en decir adiós?
y si es que existe
¿a dónde van los corazones rotos?

Tener el sabor de tus labios en mi lengua
es un veneno con el que me embriago día a día
y entonces la despedida no suena tan dolorosa,
pero ¿cómo se repara un corazón roto?

Buscare tu aroma en cada cama,
tus caricias en otras manos
y tus besos en otros labios,
no te preocupes por mí
me han roto tantas veces
que he aprendido a lamer mis heridas,
pero me acostumbre a tu saliva,
a tus manos inquietas
y tus sueños inconclusos,
no quiero alargar más esta despedida
porque sé que cuando abras los ojos
me pedirás que me quede a tu lado
y entonces me quedare
prolongando este dolor.

Así que solo queda decir
que solo una vez en la vida fuiste mío
o eso quiero pensar.

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